Juegos cantados y con señas

21 de maio de 2019

Mirela Estelles y Amarílis Reto enfocan en este texto para la Guía de la Semana Mundial de Jugar 2019 como adaptar juegos para integrar sordos y oyentes.

Desde que iniciamos el proyecto Historias para ver y oír, movilizadas por el deseo de que sordos y oyentes participen de la experiencia directa del arte de la narración, seguimos investigando y experimentando diversas posibilidades de relación e intersección entre las dos lenguas oficiales de Brasil: el portugués y la lengua de señas.

En nuestra práctica, exploramos los juegos tradicionales de la infancia vivenciados en estas dos lenguas, o sea, en las dos culturas. Cuando partimos de un repertorio originalmente basado en la oralidad, es necesario que hagamos transposiciones de una lengua a otra; adaptando, traduciendo, o “transcriando”3 los juegos para que todos puedan jugar juntos. Lo mismo pasa de forma inversa. Y notamos que los repertorios se suman a partir de sus intersecciones y posibilitan un aprendizaje mutuo entre las dos dimensiones, haciendo que el potencial de cada una se ponga de manifiesto y entrelace sordos y oyentes en una experimentación del juego.

Al iniciar una narración de historias, taller o juegos cantados y señalizados en portugués y lengua de señas, comenzamos siempre con un juego de diseño de manos, dinámica común en el proceso de alfabetización de los sordos en lengua de señas. El juego consiste en accionar el repertorio de señales y presenta, de forma lúdica, las características estructurales de la lengua. En este juego la lengua de señas es el propio juego y todos aprenden y se divierten de formas diferentes.

El juego es el elemento esencial que aproxima a sordos y oyentes, pues transita entre ellos por el universo común, de lo lúdico y de la imaginación. En la propuesta de ofrecer versos bilingües que traen consigo elementos como la rima y el ritmo para la visualización de las señas. Más allá de ser cantados y señalizados disponemos los versos escritos en el centro de una ronda y desafiamos al público a encontrarlos en el medio de muchos otros, teniendo como pistas las señales icónicas. Creamos así la oportunidad de que las personas que oyen conozcan un poco la estructura gramatical del lenguaje de señas. Estas vivencias posibilitan pensar sobre la propia lengua y la del otro. Son percepciones que entran por los ojos y oídos atentos y curiosos.

Es en el campo de la diversidad cultural que podemos aprender con sus potencias, invitando a todos a una experiencia conjunta. Pues el jugar posibilita que compartamos una experiencia colectiva, donde respetamos y consideramos la diversidad. Así es cuando proponemos que todos canten, jueguen y hagan las señas del juego del “Bate o monjolo”4, por ejemplo. Son muchas las dificultades, pero el desafío no intimida, pues el intercambio cultural nos moviliza a todos. “Cara a cara, mano con mano”5.

Esta mirada atenta del educador y de las familias hacia las necesidades de momentos de interiorización, que contribuyan con el despertar de las virtudes, ha sido la base para un juego libre de prejuicios, feliz y amoroso, impregnado por el respeto a la diversidad.

En grupo y en diversidad, en el esfuerzo de componer una unidad en el que el juego es el mejor momento, los cuerpos aprenden juntos. En esta situación, el respeto, el compartir y la mirada atenta potencia la comprensión de niños y las niñas sobre el lugar que ocupa. ¿Cómo estar juntos? ¿Cómo es posible que el juego se desarrolle y las diferentes formas de jugarlo puedan coexistir? ¿Cómo el juego puede ser coordinado en el momento que estamos sorprendidos por el encanto?

Son muchos los elementos presentes en los juegos y poesías: imaginación, repeticiones, esperar su turno, cantar/hacer señas en conjunto, desafío, participación, organización del cuerpo en relación al espacio y al cuerpo del otro.

Un versito, una rima, un juego cantado. Son textos literarios que expresan una visión del mundo y del ser humano. El hecho de ser tradicionales y no tener una autoría específica nos da libertad en la apropiación, pero también responsabilidad por su legado cultural. Los niños y niñas al jugar se apropian de la lengua/juego creando y recreando la cultura en la que viven, participan de forma creativa y activa en los lugares donde juegan y aprenden.

El marco de la cultura de la infancia nos trae un repertorio rico y complejo, el lenguaje poético enriquece el imaginario, los niños y niñas que juegan hacen nuevas relaciones inusuales y repletas de matices, reconocen la delicadeza y sutileza de la lengua y se divierten con ella, haciendo de la propia lengua un juego, una lenguajuego, propia de quien tiene con ella una intimidad.

Con el tema “Jugando abrazamos la diferencia”, la Semana Mundial de Jugar 2019 fue una invitación para reflexionar una vez sobre nuestra práctica, en la cual, el juego, es territorio de convivencia entre las diferencias y el aprendizaje mutuo por medio de las interacciones de forma lúdica.

Lo que tenemos en común en cualquier cultura de la infancia es el juego. Y niños y niñas se desarrollan jugando en cualquier cultura. ¡Vamos todos juntos a abrazar las diferencias y entrar en el juego!

 

  1. Transformar cualquier registro oral o audiovisual en algo editado, mediado para un público más amplio, implica un comportamiento expresivo o una performance de transcriar. Es decir, crear a partir de lo que se quiere traducir. Es al intentar traducir lo que otra persona escribió o narró, reinventar sentidos intentando interpretar lo que fue dicho. Por eso, no basta con traducir el sentido a las palabras: hay que recrear el texto, restituir su estructura original en otro idioma. La traducción se convierte así en una “trascriación”, en la concepción de Haroldo de Campos.
  2. Juego infantil realizado con vasos, tradicional del estado de Minas Gerais en Brasil. Consiste en pasar una monda cantando la canción “Bate o Monjolo”, al terminar de cantar, quien se queda con la moneda tiene que contar alguna historia significativa en la vida de la persona.
  3. Esta expresión busca destacar la importancia al mirarse con los ojos o con las manos, no importa cual sea el modo por el cual se establece la comunicación pero sí la conexión que se crea entre los involucrados, ya sea por medio de un lenguaje oral, visual o de señas.

 

MIRELA ESTELLES es educadora y narradora de historias, formada en Comunicación de las Artes del Cuerpo por la PUC-SP. Idealizadora y realizadora de la Semana de la Cultura Tradicional de la Infancia y de las Narraciones Simultáneas, en portugués y lengua de señas y de las Historias para Ver y Oír.

AMARILIS RETO es profesora de sordos y contadora de historias graduada en Pedagogía por la FMU y “Arte en Belas Artes” de São Paulo. Desde 2001 se desempeña como profesora en el Centro de Educación para sordos “Rio Branco” e integra el proyecto Historias para Ver y Oír.

 

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